Momento destacado
El detective William Murdoch se lleva una enorme sorpresa al coincidir con Alexander Graham Bell durante una prestigiosa feria tecnológica en la que varios científicos presentan sus inventos más revolucionarios.
El detective William Murdoch asiste a un evento en el que varios inventores presentan sus nuevas tecnologías y compiten por hacerse con el premio Eaton, un prestigioso galardón destinado al invento con mayor potencial comercial.
En uno de los stands, Murdoch se encuentra con su ayudante, el agente George Crabtree, que está mostrando el funcionamiento de la máquina de la verdad que utiliza en sus interrogatorios.
Pero esa no es la única sorpresa que se lleva el detective. En el evento aparece el mismísimo Alexander Graham Bell, el científico que patentó el teléfono. Para Murdoch es todo un honor conocerlo y parece que la admiración es mutua. Bell se muestra impresionado por el aparato diseñado por el detective para utilizar la reflexión del sonido y visualizar entornos submarinos.
Sin embargo, la velada da un giro inesperado cuando uno de los inventores es asesinado de un disparo justo después de recibir el premio Eaton por su limpiador por succión.
Alexander le confiesa a William que está muy interesado en recuperar un silbato para perros que pertenecía a la víctima, ya que contiene un tornillo muy útil para algunos experimentos que pensaba realizar junto al inventor asesinado. "No éramos amigos, pero tampoco adversarios", le explica al detective.
Todo apunta que Bell queda descartado como principal sospechoso y, ahora, Murdoch deberá averiguar quién está detrás del crimen.