Momento destacado
El escenario de un crimen se convierte en una obra de arte echada a perder cuando el cadáver es un diseñador.
Un diseñador aparece asesinado en su espacio de trabajo y el arma homicida es, cómo no, unas tijeras, propias de su labor y de un taller de costura.
Phil no puede creerse que los impecables vestidos estén manchados de sangre. Le falta ponerse a llorar por ver las prendas de tanta calidad arruinadas.
Hasta Crivelli le pregunta qué le pasa cuando le ve tan afligido y Phil le cuenta que él y su mujer seguían muy de cerca los diseños de la víctima.
Hasta hizo de modelo para ella cuando empezó a aprender costura.