Momento destacado
Astrid está acostumbrándose a sentir lo que es preocuparse por alguien y agradece a Raphaëlle la de cosas que ha conseguido gracias a ella.
Astrid está preocupada porque piensa que no puede proteger a Raphaëlle.
Pero su jefa le dije que sí que lo hizo: la avisó mucho y no la hizo caso.
Astrid sabe que Raphaëlle sí que la protege a ella: gracias a ella ha cometido lo que ella piensa que son imprudencias. Desde que la conoce ha hecho cosas que nunca pensaría ¡como hacer la compra un día que no tocaba hacerla!
Raphaëlle se da cuenta de que Astrid no la necesita.
Entonces le cuenta historia. Un elefante quiere volar y su amigo el ratón le regala una pluma mágica, entonces el elefante logra volar. Y el ratón aprovecha para decirle que la pluma no es mágica.
Raphaëlle le dice que los logros de Astrid son solo suyos, porque es más fuerte que ella. Lo único que ha hecho es estar a su lado.
Entonces Raphaëlle le confiesa que tiene miedo a no poder volar. Y Astrid hace lo inimaginable: estira la mano y las dos se acarician.
¡La relación de estas dos mujeres nos hace llorar!
En su terapia, Astrid cuenta que su boda se interrumpió, pero está pospuesta. Su terapeuta le dice que ha vivido acontecimientos muy difíciles.
Raphaëlle no está muerta, pero ella no ha dejado de sentir ese malestar que siente.