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La misión más delicada del padre Brown: recuperar el cáliz de Calabria

Para la ocasión contará con un viejo aliado y se unirán en una última aventura juntos.

El cardenal Papillon se reúne con el padre Brown con un asunto muy serio. Antes de empezar quiere decirle que se trata de un asunto interno y no puede involucrar a la policía. No puede traicionar la confianza en la iglesia.

El cáliz de Calabria ha desaparecido. Desenterrado en el siglo diecisiete es una de las posesiones más valiosas del vaticano y ha sido robado hace tres días.

El papa ha prometido a la duquesa de Luxemburgo que usará el cáliz en la sagrada comunión que tendrá lugar durante su visita de estado, pero ¡el cáliz no está!

Y saben quién lo ha sustraído. El cardelan pide a al padre que pida ayuda para su misión, y piensan en un hombre en concreto: es el guía espiritual de Monsieur Flambeau y quiere que le ayude a recuperar el cáliz de Calabria.

Así que el padre lo llama. La tensión entre ellos es palpable. Y se lo oculta al resto, como a la señora Divy. Quiere quedarse a solas con él para plantearle el caso que le ha expuesto el cardenal Papillon. Y se produce la conversación entre ellos. Le pregunta si se ha peleado pero todo apunta a un lío de faldas.

El padre Brown le cuenta que el padre Vincent Lazarus, recientemente excomulgado, se ha llevado el cáliz de Calabria y mató a un guardia mientras escapaba. El vaticano ha recibido el chivatazo de que ha venido a Inglaterra e intenta vender el cáliz en el mercado negro y quieren que el padre lo recupere. Con la ayuda de Mesieur Flambeau, por supuesto.

Pero él se pregunta: el vaticano deseaba que lo ejecutaran en España y ¿ahora quieren su ayuda? Después de que saliera victorioso, claro. El padre tiene dudas de contar con él. Después de todo lo que le ha pasado lo último que quiere es que se aleje del camino de la redención. Y aunque le dice que esa es una solicitud personal de su santidad, el hombre dice que declina la oferta.

Pero luego se lo piensa y termina aceptando. El padre le confiesa que su prioridad es su alma por encima de su colaboración en el caso.

El padre Brown lo quiere en la misión porque no puede hacerlo solo, necesita a alguien capaz de pensar con sensatez y actuar rápidamente. El vaticano quiere recuperar el cáliz en una semana para la misa con la duquesa. ¡La Veracruz no puede estar en manos de un asesino!

Así que acepta una última aventura juntos ante la sorpresa y alegría de todos.

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